La reciente reflexión publicada por El Canillita pone el dedo en la llaga de la participación ciudadana en Durán. Se habla de un fenómeno preocupante: el llamado "voto muerto" o nulo, que no es más que el resultado de una irresponsabilidad popular al momento de ejercer el derecho al sufragio. La crítica señala que muchos votantes desconocen quién será realmente el ciudadano que ocupará la papeleta y, por ende, las funciones públicas.
Si bien la Constitución y las leyes ecuatorianas otorgan el derecho a votar, la responsabilidad recae enteramente en el elector para elegir con conocimiento de causa. El texto advierte que ejercer este derecho sin criterio propio, eligiendo candidatos sabiendo que estos podrían llevar a la comunidad al "matadero" (es decir, a situaciones de deterioro o peligro), constituye una falta grave de conciencia cívica.
Para el duraneño, esto tiene implicaciones directas en la gestión del GAD Municipal, la seguridad ciudadana y las obras públicas. Elegir sin informarse no es solo un acto simbólico; es permitir que se tomen decisiones sobre agua, alcantarillado, vías y zonas industriales sin el filtro de una ciudadanía exigente. La reflexión invita a dejar de lado la apatía y asumir la responsabilidad de elegir líderes que realmente representen los intereses del cantón.