El inicio de la temporada de lluvias en la provincia del Guayas pone a prueba la logística educativa en Durán. Ante la incertidumbre de cómo afectarán las precipitaciones a las instituciones escolares, la Autoridad Educativa ha establecido lineamientos claros para evitar el caos en los calendarios académicos y garantizar que los estudiantes no pierdan días de clase innecesariamente.
El protocolo vigente indica que las clases no se suspenden automáticamente por lluvia. La decisión de cerrar colegios o trasladar las actividades a espacios cubiertos corresponde al director de cada institución, quien debe evaluar la seguridad del acceso y el estado de las instalaciones. Solo en casos extremos donde haya riesgo inminente para la integridad de los estudiantes, se autoriza la suspensión.
Para el sector duranense, esto significa que padres y acudientes deben estar atentos a las comunicaciones directas de sus planteles educativos. La norma busca equilibrar la seguridad física frente al clima con el derecho a la educación, evitando interrupciones prolongadas en el ciclo lectivo mientras se monitorea la situación meteorológica local.